Septiembre 19, 2008

Táctica y estrategia

Mi táctica es

                    mirarte

aprender cómo sos

quererte como sos

 

mi táctica es

                    hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible

 

mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no sé cómo            ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos

 

mi táctica es

                    ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

no haya telón

                      ni abismos

 

mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

                                 simple

 

mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé cómo      ni sé

con qué pretexto

por fin       me necesites.

 

Mario Benedetti

 

Que algún día me necesites… como yo te necesito a ti.

Septiembre 1, 2008

Por qué no te dejaré ir…

“Si me hubiese parado a pensarlo, hubiera comprendido que mi devoción por Clara no era más que una fuente de sufrimiento. Quizá por eso la adoraba más, por esa estupidez eterna de perseguir a los que nos hacen daño”.

La sombra del viento

Como soy una manazas, fuchicando en el blog borré esta entrada que recogía una de esas maravillosas reflexiones que me deparó la lectura de “La sombra del viento”, y como no me gustaría que se perdiera, aquí la plasmo de nuevo.  Pero desde ese 10 de agosto (fecha original del post) hasta hoy, algo ha cambiado.

Ahora sé que no voy a dejarte ir. No lo haré porque eres parte de mi; de mis días y mis noches; de mis recuerdos, de mi presente, de mis esperanzas… Y si en algún momento el dolor acecha, pensaré que ha valido la pena porque seré un poquito más rica. Tendré por tesoros tus risas, tus palabras (muchas y muy seguidas cuando estás nervioso), aquellos abrazos que despertaban curiosidad en los que nos veían, las llamadas de teléfono cuando empezaste a irte lejos…

A mi vida han vuelto los nervios y la euforia antes de una “cita”; las miradas embelesadas a una foto; esos sueños donde tú y yo dormimos abrazados o vemos una peli en el sofá acurrucados bajo la manta; los besos que nunca nos dimos… También han vuelto la angustia, el miedo, la incertidumbre… Pero la suma de todo me recuerda que aún estoy viva, que puedo sentir cosas, que aún quedan muchas lágrimas que derrramar pero también muchas risas que compartir.

Por eso no te dejaré ir. No lo haré porque tú me das vida.

Agosto 31, 2008

Soledad compartida

“Si le sumo mi soledad a la tuya, ¿qué es lo que obtengo a cambio? ¿Dos soledades o ninguna?”

A través de mi ventana te veo caminar por ese verde que es tu vida. Sonries. Cómo me gustaría echar a correr e ir tras de ti! Así ni tú ni yo estaríamos solos.